
Ahora que el cantante Andre Matos (ex Angra) ha decidido iniciar una carrera en solitario junto a los hermanos Mariutti –Hugo (guitarra) y Luis (bajo)- y cerrar definitivamente el capitulo de Shaman, el batería Ricardo Confessori se ha empecinado en seguir él solo con una banda que parecía estar sentenciada al olvido, pues ni siquiera con el carismático Matos al frente alcanzó el éxito que juntos cosecharon con Angra en su momento.
Con el debut de la banda, “Ritual” (2002), Shaman dejaban muy claras sus intensiones por continuar el legado del disco “Holy Land” (1996) de Angra, pero tras el más experimental “Reason” (2005) y la fría respuesta recibida, Matos finalmente decidió cambiar de rumbo en su carrera musical. Por lo tanto, este “Immortal” (2007) no es más que un claro intento por recuperar el legado de Angra con un grupo de nuevos y prometedores músicos cariocas, pero sin la experiencia, talento, técnica, sagacidad y creatividad que gente como Matos, Rafael Bittencourt o Kiko Loureiro indudablemente tienen.
La producción es más agresiva y oscura que en los dos anteriores trabajos de la banda, con buenas dosis de teclados y una significativamente menor presencia de orquestaciones, aunque en detrimento los cortes adolecen de una mayor frescura. Curiosamente, el nuevo vocalista Thiago Bianchi desarrolla su papel con solvencia y personalidad, pese a que la influencia de Matos y Edu Falaschi (Angra, ex Symbols) es totalmente evidente. El guitarrista Leo Mancini demuestra que aunque no es Kiko Loureiro o Hugo Mariutti, va por el buen camino. Mientras el bajista Fernando Quesada forma una sólida base rítmica junto al mencionado Confessori.
Los aires arábigos de la intro “Renovatti” sirven de antesala al potente “Inside Chains”, el corte más intenso y personal del álbum, donde Bianchi muestra su faceta más agresiva pese a los fuertes efectos que usa en su voz. El tema además posee una buena dosis de solos de guitarra y teclados.
Con “Tribal By Blood” Shaman recuperan la esencia de los primeros y más veloces Angra, pese a los teclados futuristas que recuerdan a Luca Turilli y los tonos bajos en la voz de Bianchi durante la primera estrofa (que finalmente desencadenan en unos potentísimos agudos).
El propio tema-título, “Immortal”, se inicia con una extraña descarga de Confessori en su batería, luego de la cual entra un riff repetitivo y directo sobre una base de teclados ambientales y mucha percusión latina. Las partes vocales tampoco están nada mal, pero decaen cuando Bianchi fuerza unos tonos guturales.
Felizmente “One Life” tiene un inicio mucho más prometedor, con percusiones y ritmos brasileños por doquier, aunque en el fondo no sea más que un tema de la escuela Helloween con un riff realmente brillante a cargo de Mancini. Bianchi se luce con unos estupendos agudos, cargados de feeling y potencia, mientras las guitarras dibujan algunas de las mejores melodías del álbum.
Otro de los mejores momentos del disco llega con “In The Dark”, una cálida y dulce balada donde la voz de Bianchi parece desafiar (al menos durante el embaucador estribillo) a la del propio Edu Falaschi.
Sin embargo, en la segunda mitad del disco el nivel desciende levemente en cortes como el más estándar “Strength” o el absolutamente intenso “Freedom”, pese al gran esfuerzo realizado en “Never Yield!” por revivir al himno power metálico “Nothing To Say” del mencionado “Holy Land”.
El final “The Yellow Brick Road” recrea el lado más tribal y experimental de Angra con un sonido y estilo muy similar al citado “Holy Land”, en un corte bastante relajado, con abundante percusión y una buena labor melódica. Haciendo un balance general, indudablemente “Immortal” no sería un mal disco debut para una joven y competente banda, pero llevar el nombre de Shaman por delante implica continuar con el legado que Matos y Cía. han dejado, por lo que a cada lanzamiento debe exigírsele que como mínimo mantenga el nivel de los dos discos predecesores.
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