
Tras una espera de casi quince años, la principal leyenda que ha dado el heavy metal teutón por fin ha grabado el álbum que llevaban buscando registrar sus integrantes durante muchísimos años, con este nuevo y aplastante “Blood Of The Nations” (2010).
Probablemente haya sido por la vuelta del guitarrista Herman Frank (Victory, ex Sinner) -que no grababa con la banda desde el clásico “Balls To The Wall” (1986)-, la fastuosa producción de Andy Sneap (Megadeth, Testament, Masterplan), la vitalidad y potencia del nuevo cantante americano Mark Tornillo (ex TT Quick), o simplemente el resultado de la sinergia y química entre el grupo y el equipo de producción, lo que ha permitido que Accept hayan grabado uno de los mejores y más completos trabajos de toda su discografía, donde figuran joyas históricas de la talla de “Restless And Wild” (1982), el mencionado “Balls To The Wall”, “Metal Heart” (1985) y “Russian Roullette” (1986).
Atrás quedaron todas las dudas sobre el desempeño del nuevo vocalista de la banda, tras la reiterada negativa de Udo Dirkscheider (U.D.O.) para reunirse con sus ex compañeros, pues sin tratar de imitarle, Tornillo ha logrado mantener su propia marca y alinearla al estilo clásico de los alemanes, con un registro vocal que puede recordar tanto al propio ex cantante de la banda como al mismísimo Bon Scott (AC/DC), en lugar de hacer justamente lo contrario como ocurrió con David Reece (Bangalore Choir) en el decepcionante “Eat The Heat” (1989).
El resto de la banda se completa con el guitarrista Wolf Hoffmann, el bajista Peter Baltes y el batería Stefan Schwarzmann (ex Krokus, Helloween), dejando muy claro a lo largo de este “Blood Of The Nations” que la calidad, fuerza y tenacidad de la agrupación brillan con luz propia a lo largo de sus trece canciones -con bonus track incluido-. Y es que desde “Russian Roulette” Accept no habían sido editado trabajo alguno que golpeara tan duro y fuerte como este, y más tras los últimos e irregulares “Death Row” (1994) y “Predator” (1996)…
El aplastante inicio de “Beat The Bastards” nos remonta inmediatamente a los 80’s, pues por un lado recupera fantásticamente la atmosfera de los primeros discos de la banda, mientras la voz de Tornillo encaja perfectamente con el sonido clásico de Accept. Heavy metal del de toda la vida, con un interesante toque pirotécnico, pero sin sinfonismos ni pomposos arreglos.
En el primer single del álbum, "Teutonic Terror", Holfman y Baltes parecen haber rejuvenecido con la potente entrada de Tornillo, quien le da un aire bestial a todo el tema junto al mastodóntico riff principal y la aplastante sección rítmica.
Pese al pequeño bajón que tiene su fragmento más lento, Accept demuestran toda la energía y solidez musical que poseen con “The Abyss”, un fantástico tema con un grandísimo estribillo cargado de mucha mala leche; mientras el tema-título “Blood Of The Nations” muy posiblemente se convierta en el nuevo himno metálico de la banda, gracias a sus asombrosos y épicos coros, con el deslumbrante desgarre vocal de Tornillo.
La más extensa “Shades Of Death” introduce unos llamativos teclados en su comienzo y nuevamente posee un gran despliegue vocal de Tornillo; inmediatamente seguida por el frontal y veloz ataque metálico que representa "Locked And loaded"; mientras el bonus track “Time Machine” es un medio tiempo bastante pegadizo, en la vena más pausada y directa de la banda.
La power ballad “Kill The Pain” tiene un ligero predominio de guitarras acústicas y en él se incluyen algunos solos cargados de mucha fuerza y sentimiento, demostrando el carácter y la clase melódica de Hoffmann, con un trabajo en las seis cuerdas a la altura de gente como Michael Schenker o incluso Gary Moore.
Algunos de los pasajes más potentes y cercanos al power metal alemán llegan de la mano de cortes como "Rollin' Thunder" y el subsecuente "Pandemic", donde las veloces guitarras de Hoffmann hacen una perfecta simbiosis con la voz de Tornillo, bastante inspirada en el cantante Rob Halford (Judas Priest).
Afortunadamente en el disco Accept también se incluyen cortes como el melódico (pero no falto de garra) “New World Comin’”, el fulminante “No Shelter” (con una gran línea de bajo de Baltes), y “Bucket Full Of Hate” que cierra el disco tan fuerte como el acero.
Accept se han ganado por méritos propios una segunda oportunidad, pues empiezan a remontar su fantástica carrera sin su vocalista histórico, algo que por supuesto no lo lograron ni Iron Maiden ni Judas Priest en su momento, contestando a todos los incrédulos que pensaban que ya estaban acabados, con un disco que demuestra que el heavy metal alemán sigue más vivo que nunca.
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