No éramos pocos los que extrañábamos la tormentosa presencia de The Darkness en la escena rockera desde su segundo disco “One Way Ticket To Hell... And Back” (2005), después de cuya edición y posterior gira, el cantante/guitarrista Justin Hawkins dio un paso al costado para poder enfrentar su adicción a la cocaína. El resto de la banda se mantuvo unido y endureció su propuesta para formar Stone Gods, agrupación que el año pasado ya lanzó su disco debut “Silver Spoons & Broken Bones” (2008).
Por su parte y una vez terminada su rehabilitación, Justin Hawkins se puso a trabajar en la formación de una nueva banda denominada Hot Leg, para la cual no tardó en reclutar al guitarrista Pete Rinaldi, al bajista Samuel SJ Stokes y al batería Darby Todd, con quienes acaba de editar este “Red Light Fever” (2009), disco del cual se viene hablando en el medio desde agosto del año pasado, por lo que la espera ha sido larga, aunque tratándose de Hawkins definitivamente ha valido la pena.
Hot Leg comienzan su carrera justamente donde The Darkness terminaron la suya. Mucho más cercano al mencionado “One Way Ticket To Hell... And Back” que a “Permission To Land” (2003), este “Red Light Fecer” contiene la mayor parte de los ingredientes que hicieron adorables a The Darkness: melodías fabulosas, grandilocuentes coros, sobradas exhibiciones de clasicismo guitarrero, un gran sentido del humor y, por supuesto, la voz única de Justin, excelente cuando canta de forma normal e inigualable cuando usa sus falsetes a lo Freddie Mercury (Queen). De hecho, la banda suena como si los propios The Darkness hubieran vuelto porque la fórmula y el buen gusto por el rock clásico británico (Queen, Led Zeppelin, AC/DC y un largo etcétera…) son los mismos.
El pegajoso inicio de “Chickens” demuestra en primera instancia que el desintoxicado Hawkins y su nueva cohorte de músicos continúan por la misma senda del hard rock melódico y operístico de su ex banda, aunque la influencia de Thin Lizzy en las guitarras y de Van Halen en los sintetizadores es absolutamente innegable.
El marcado riff principal y la base rítmica de “You Can’t Hurt Me” suenan a AC/DC por los cuatro costados, mientras Justin Hawkins demuestra la calidad, potencia y versatilidad de su voz sobre un muy buen trabajo de guitarras.
Desde sus primeros acordes, queda claro porque Hawkins quería participar en Eurovision con “Ashamed”, un potente corte hard rockero con un marcado guiño gospel, donde el frontman comparte las partes vocales con la sorprendente cantante de color Beverlei Brown, una artista que ya ha colaborado con gente de la talla de Joe Cocker y Simply Red entre muchos otros.
El directo y repetitivo riff de “I’ve Met Jesus” se combina a la perfección con unas partes vocales recargadas de soberbios falsetes; mientras la base semi acústica de la colosal “Trojan Guitar” conduce el tema en cuestión por aguas más calmadas y melódicas.
El primer single del álbum, “Cocktails”, tiene unos curiosos sintetizadores iniciales sobre los cuales se desarrolla la melodía principal del corte, las potentes guitarras acompañan magníficamente la gimnasia vocal de Hawkins, y la sección de ritmo se mueve siempre majestuosamente en el terreno hard rockero.
La explícitamente mordaz “Gay In The 80s” posee unas subidas vocales muy a lo Queen; mientras la ortodoxia rockera de “Prima Donna” posee una estructura y una base rítmica mucho más emparentada con Led Zeppelin pese a que la voz de Hawkins sigue moviéndose por los agudos más extremos…!!
El penúltimo “Wichever Way You Wanna Give It” es probablemente la canción que más recuerde al ya lejano “Permission To Land”, con un Hawkins desarrollando la melodía vocal de una forma sencillamente monumental y donde sus zigzagueantes cambios vocales son soportados a la perfección por una sección instrumental completamente compenetrada.
El sorpresivo final del disco llega de la mano de “Kissing In The Wind”, una especie de semi balada con clarísimos tintes barrocos donde la mezcla de riffs, clavicordio y falsetes resulta ser simple y sencillamente espectacular.
Nadie que haya escuchado a The Darkness se sorprenderá con el estilo y la calidad de las composiciones de Hot Leg, sin embargo es innegable que con “Red Light Fever” Hawkins ha evolucionado, sus influencias se han diversificado y su banda suena mucho más arriesgada que los citados The Darkness.