
Place Vendome es un nuevo proyecto de banda que recupera al cantante alemán Michael Kiske (ex Helloween) bajo el auspicio del sello italiano Frontiers Records, aunque como ya es habitual en sus colaboraciones, éste tan sólo ha sido elegido para registrar su voz en las canciones de este “Place Vendome” (2005), puesto que no colabora con ninguna de las composiciones incluidas, recayendo esta labor en el resto de la agrupación: el bajista Dennis Ward (Pink Cream 69), el guitarrista Uwe Reitenauer (Pink Cream 69, David Readman), el batería Kosta Zafiriou (Pink Cream 69) y el teclista Günter Werno (Vanden Plas), además del apoyo de viejos amigos como el cantante David Readman (Pink Cream 69, ex Adagio), el guitarrista Alfred Koffler (Pink Cream 69) –quien incluso ha grabado algunas pistas adicionales de guitarra en dos cortes del álbum- y el compositor Peter Winter.
Bajo una cuidadísima producción a cargo del propio Dennis Ward, Place Vendome navegan por los aguas del A.O.R. clásico y el hard rock melódico, con una serie de cortes repletos de melodías pegadizas y estribillos que difícilmente saldrán de la memoria inmediata, todo perfectamente decorado con una capa de sublimes teclados.
Pese a que las canciones del disco se mueven mayoritariamente por los terrenos del A.O.R., el inicial “Cross The Line” es la excepción que confirma la regla junto al propio tema-título, con un poderoso sonido de guitarras que recuerda irremediablemente a Pink Cream 69 (imposible no caer en ello cuando la base de la agrupación es la misma). Sin duda, uno de los temas más potentes y destacados de la placa.
El segundo corte del disco, “I Will Be Waiting”, es un tema sumamente pegadizo y comercial, con una melodía muy entusiasta y los sutiles teclados de Werno creando el fondo perfecto; mientras “Too Late” es todavía más cercano al A.O.R. si cabe, con unos coros muy bien puestos y el sentimiento que siempre emana la voz de un grande como Kiske.
La siguiente “I Will Be Gone” probablemente sea la canción más alejada de la tónica general del disco, con una atmósfera ligeramente más alternativa y un estribillo de lo más original del disco, de nuevo magnificado por unas estupendas partes vocales.
El sumamente apacible “The Setting Sun” nos muestra a un Kiske mucho más sólido y maduro, en un contexto melódico que, sin duda, le favorece muchísimo más que la decepcionante experimentación de su anterior proyecto Supared.
Mención aparte merece el tema-título, “Place Vendome”, la canción más animada, pegadiza, poderosa y brillante del disco. Un corte sencillamente espectacular de principio a fin, con la voz Kiske sobresaliendo en todo momento junto al genial conjunto de guitarras, todo coronado con un imponente solo de guitarra de Reitenauer.
En la emotiva “Heavens Door”, de tratamiento casi completamente acústico, Place Vendome quitan el pie del acelerador para ofrecer una preciosa balada, donde nuevamente los teclados de Werno sirven para crear el ambiente etéreo ideal.
Otro excelente ejemplo del A.O.R. descafeinado y adictivo que Place Vendome son capaces de desarrollar sin ninguna complicación es indudablemente “Right Here”, un medio tiempo muy cercano a los americanos Journey, donde nuevamente es Kiske quien se lleva la mayoría de las palmas.
En la parte final del disco, “Magic Carpet Ride” es un medio tiempo dominado por teclados y un coro muy emotivo, todo realzado por una sección instrumental bastante efectiva; mientras el siguiente “Sign Of The Times” posee un ritmo ligeramente más pesado y los coros más grandilocuentes del disco, dejando un muy buen sabor de boca.
El bonus track “Photograph” es un delicado y preciosista medio tiempo semi acústico que permite de nueva cuenta el lucimiento vocal de Kiske, cuya voz desnuda suena más cálida que en cualquier otro momento de su carrera, con el impecable piano de Werno como acompañante perfecto.
Aunque dudo muchísimo que Place Vendome editen un segundo trabajo de estudio, su debut sorprende por su sonido fresco, melódico y sin mayores complicaciones, el cual definitivamente no va a defraudar ni a los seguidores de Kiske ni a los amantes del hard rock melódico en general, ya que con bastante certeza estamos frente a uno de los mejores discos del 2005.
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