Quince años en el mundo de la música puede ser demasiado tiempo, muchos grupos ni siquiera alcanzan esa longevidad, y justamente son cinco lustros los que han pasado entre la última publicación oficial de Guns N’ Roses, el disco de versiones “The Spaghetti Incident?” (1993), y la nueva entrega de la banda “Chinese Democracy” (2008), sin ninguna duda el disco más esperado de los últimos diez años, y que obviamente tampoco está libre de polémica pues empezó a grabarse supuestamente hace trece años atrás.
Lo primero que deberíamos destacar es que “Chinese Democracy” es más un disco solista de Axl Rose que uno de la popular banda americana, ya que de los miembros originales o de aquellos que luego ayudaron a forjar la leyenda a su alrededor no queda nadie excepto el pelirrojo vocalista. Innumerables son los músicos que han participado en él, y no todos han visto su trabajo reflejado en el acabado final. Y después de infinidad de cambios de formación, fechas de salida, rumores y filtraciones a Internet, no éramos pocos los que pensaban que era más probable la utopía política a la que hace mención el título a que finalmente se editara el álbum. Pero que equivocados estábamos pues Axl Rose y Cía. han vuelto y por la puerta grande…!!
Aunque gracias a las mencionadas filtraciones algunos temas del álbum se hicieron ampliamente conocidos, escuchar el disco por primera vez es una experiencia totalmente distinta. Los temas han ganado muchísimo en matices y por supuesto gozan de un sonido muchísimo mejor. La producción es de primer nivel y todo parece estar en su lugar a pesar de los años, pues el disco exhibe canciones de un hard rock audaz y contemporáneo, que muy poco tiene que ver con el lado más sleaze de “Appetite For Destruction” (1987), aunque la conexión con “Use Your Illusion I” (1991) y “Use Your Illusion II” (1991) es mucho más directa y evidente.
No hay duda de que el afán perfeccionista de Axl Rose ha conseguido que el disco suene muy actualizado, pero al mismo tiempo quizás haya perdido un poco de la inmediatez y la frescura que probablemente tuvo cuando fue concebido. El frontman desarrolla un trabajo vocal impecable, alcanzando algunas de las notas más altas que se le hayan escuchado, en las canciones ha mezclado sus influencias de toda la vida (Queen, David Bowie, Elton John, Aerosmith, The Rolling Stones) con otras más contemporáneas (Alice In Chains, Nine Inch Nails, Moby), y ha sabido sacar el mejor provecho de los músicos mercenarios de los cuales ha tomado sus servicios prestados.
El disco se inicia con el arrollador tema-título “Chinese Democracy” y su envolvente introducción (muy a lo Pink Floyd), la que se rompe dramáticamente con la entrada del cortante y pegadizo riff de guitarra inicial. Un corte hard rockero muy logrado y que resuma mucho furor e irreverencia, como solamente Axl Rose sabe transmitir, en un corte que cuenta con los créditos de hasta cinco hachas: Paul Tobias (Hollywood Rose), Robin Finck (Nine Inch Nails), Buckethead (ex Red Hot Chilli Peppers), Ron ‘Bumblefoot’ Thal y Richard Fortus (ex The Psychedelic Furs, Love Spit Love).
El segundo “Shackler's Revenge” sorprende con un comienzo y desarrollo muy industrial, donde los efectos de guitarra por momentos parecen excesivos, aunque en el estribillo Rose nuevamente brilla con luz propia; y aunque el siguiente “Better” descoloca un poco al principio, posee un riff melódico y original que deja espacio para que el cantante nos deleite con una de las mejores líneas vocales del disco.
Hasta ahora conocida como “The Blues”, el medio tiempo “Street Of Dreams” empieza con un piano marca de la casa (a cargo de Dizzy Reed) que nos devuelve a los días de los “Use Your Illusion”, recordando concretamente a “November Rain”, con el bajo de Tommy Stinson sonando prácticamente igual a como lo hacía el propio Duff McKagan, y dos estupendos solos de guitarra de Finck y Buckethead.
“If The World” es decididamente la canción más polémica y alejada del estilo de la banda, con mucho groove, una base electrónica donde se han utilizado muchos de los recursos tecnológicos de hoy en día, y unas líneas de guitarra acústica con cierto sabor flamenco.
El sonido más típicamente imputable a los Guns N’ Roses de los primera mitad de la década de los 90’s ha quedado perfectamente plasmado en el sugestivo “There Was A Time” y el fantástico “Catcher In The Rye”, el primero de ellos parece incluso extraído de las sesiones de los “Use Your Illusion” mientras en el segundo se respira una atmósfera que recuerda a David Bowie.
El octavo “Scrapped” posee un inicio que recuerda de lejos al ritmo del clásico “Mr. Brownstone”; y el subsiguiente “Riad N' The Bedouins” también guarda algo del espíritu hard rockero de los primeros Guns N’ Roses pese a que su intro parece extraída más bien de un tema de los industriales Fear Factory.
El pausado medio tiempo “Sorry” tiene un riff muy sombrío y un estribillo que recuerda mucho al “Ozzmosis” (1996) de Ozzy Osbourne; mientras “I.R.S.” posee una sugestiva secuencia de melodías vocales entrelazadas, que pese a contar con un gran trabajo de guitarras, se echa de menos la genialidad de Slash (Velvet Revolver) en las seis cuerdas más que en cualquier otro momento de la grabación, tal como lo demostró en su momento con canciones como “Stranged”.
Y la parte final del disco empieza con “Madagascar”, uno de los temas más difundidos previamente al lanzamiento de “Chinese Democracy”, dominada en gran medida por samplers y sintetizadores, donde de nuevo tenemos un gran trabajo en las melodías vocales. Continúa luego la ilustre balada pianística “This I Love” (que seguramente años atrás habría sido un éxito indiscutible); para luego cerrar el disco por todo lo grande con “Prostitute”, un corte con un enorme estribillo y muchas melodías que reflejan la influencia de Moby en el nuevo sonido de la banda, absolutamente impensable quince años atrás.
Contra todo pronóstico, Axl Rose y Cía. han conseguido grabar un disco sólido, intenso, potente, inspirado, lleno de calidad compositiva e instrumental, y con un sonido perfectamente puesto al día, pero que solamente hace honor al nombre de la banda a medias, lo cual sin duda una vez más generará polémica entre sus seguidores.