
Totalmente alejados de las modas y corrientes imperantes en el negocio de la música, los británicos Thunder regresan de la mano de “Bang!” (2008) y su hard rock completamente atemporal, el cual sigue bebiendo del rock clásico de las bandas que forjaron el género en el Reino Unido en los años 70’s como Free, Bad Company, Whitesnake, UFO, Thin Lizzy, Mountain y Led Zeppelin entre muchas otras.
Con una formación completamente estabilizada desde hace varios años atrás y compuesta por Danny Bowes (voz), Ben Matthews (guitarra, teclados), Chris Childs (bajo), Gary ‘Harry’ James (batería) y por supuesto Luke Morley (guitarra), quien además de ser el líder indiscutible de la banda es también su habitual productor, Thunder nos regalan un disco a la altura de todo lo publicado por la agrupación en los últimos tiempos, es decir un trabajo repleto de una calidad, honestidad y elegancia fuera de toda duda.
Lo primero que puede decirse de este “Bang!” es que se trata de un trabajo mucho menos rockero y más orientado al blues y los sonidos del sur de EE.UU. que el anterior “Robert Johnson's Tombstone” (2006), aunque ligeramente superior también. Con un perfil más suave, cuidado, melódico e impregnado de feeling, en el nuevo disco puede apreciarse una mayor presencia de medios tiempos cargados de guitarras acústicas, en los cuales Thunder demuestran una vez más ser auténticos especialistas, sobretodo si consideramos la forma como Bowes es capaz de ponerle los pelos de punta a cualquiera con sus apasionadas interpretaciones, la mayoría de ellas adornadas de desbordantes brotes guitarreros y una simple pero dinámica sección rítmica.
Con un potente riff y una estructura que develan completamente el influjo que AC/DC siempre ha tenido sobre la banda británica, Thunder arrancan el disco con la enrockerizada “On The Radio”. Un corte donde Bowes deja totalmente patente su maestría vocal en un estribillo cargado de voces femeninas y golpes de pandereta.
También se puede apreciar la particular influencia de Led Zeppelin en temas como “Stormwater”, una canción en cuya letra se rememora la catástrofe del huracán Katrina por Norteamérica. Con un intenso riffing inicial que decanta en un fresco y melódico estribillo, el tema posee un estupendo solo central a cargo de Morley.
Sobre una base eminentemente acústica, la pegadiza “Carol Ann” se desprende como un bonito medio tiempo con unos coros teñidos de música gospel; mientras el siguiente “Retribution” muestra el oficio de Thunder a la hora de hurgar en los sentimientos más profundos con baladas donde la genial voz de Bowes es la absoluta protagonista.
La quinta “Candy Man” se mueve entre dos aguas, pues por un lado tiene esa base hard rockera tan clásica como directa que siempre ha sido una de las principales características de Thunder y al mismo tiempo también posee un perfil bastante cautivante y una letra sumamente divertida.
Una canción que también se acerca a los momentos más acústicos de Led Zeppelin es justamente “Have Mercy”, otro de los temas pertenecientes a “Bang!” que poseen un especial y clarísimo aroma setentero que se respira en las guitarras slide, en la sincopada base rítmica y evidentemente en la cálida interpretación de Bowes.
Y aunque en temas como la preciosa balada “Watching Over You” se aprecian melodías y una serie de arreglos que parecen ya escuchados en otras brillantes composiciones de la banda, realmente da lo mismo por el pedazo de canción que es… Una maravilla desde todo punto de vista.
La movediza “Miracle Man” posee un sorpresivo cambio de ritmo que la convierte de un delicado medio tiempo a un fragmento intensamente rockero y viceversa; mientras “Turn Left At California” tiene un clarísimo sabor sureño, con banjo incluido (cortesía del músico invitado Peter Shoulder).
Curiosamente la mordaz “Love Sucks” también posee un evidente acercamiento musical y estilístico a los maestros Lynyrd Skynyrd, hasta el momento una de las influencias menos evidentes en Thunder y en el hard rock británico en general, particularidad que lejos de desentonar con el estilo de la banda, termina complementándolo a la perfección…
Al final del disco podemos encontrar otra indudablemente maravillosa balada bajo el título de “One Bullet”, donde la interpretación de Bowes, cargada de pasión y sensibilidad, sobre una base de guitarras acústicas no hace sino producir escalofríos; para finalmente terminar el viaje con la sublime “Honey”. Aunque quizás se eche un poco de menos la contundencia rockera habitual en Thunder, el nivel de las canciones no baja del nivel de notable en ningún caso, así que quienes conozcan en profundidad el estilo de la banda todavía no tienen porque preocuparse pues hay Thunder para rato.
|